¿Cómo querer y cuidar tu cuerpo? 10 consejos esenciales

¿Cómo querer y cuidar tu cuerpo? 10 consejos esenciales

Decir que el cuerpo es el único elemento del mundo que necesitamos para mantenernos con vida parece una obviedad, pero si miramos al detalle la relación que las personas tienen con su cuerpo podríamos llegar a la conclusión de que no es tan evidente.

Dietas hiperrestrictivas para mantener la silueta, operaciones estéticas que someten al cuerpo a situaciones innecesarias y peligrosas para acercarse a estándares de belleza a menudo incompatibles con un buen estado de salud, ropa y accesorios que no se amoldan al cuerpo, sino que los cuerpos deben cambiar para amoldarse al trozo de tela…y así infinitos ejemplos donde parece que el orden de las cosas importantes hubiera perdido el sentido y el orden.

¿Cómo aprender a aceptar tu cuerpo?

La relación con el cuerpo viene prediseñada desde que estamos en el cuerpo de nuestras madres biológicas. Disponemos de todo lo necesario para atender, cuidar y disfrutar de nuestro cuerpo. Lo que no viene de base es el manual de instrucciones para aprender a aceptar tu cuerpo.

Salvando las distancias, la relación con el cuerpo sería algo así como comprarte un IPhone. Todos sabemos que es un producto con muchas características y posibilidades, pero ¿Cuánta gente que tiene un iPhone sabe realmente sacarle el máximo partido a sus utilidades? No quiero decir un porcentaje al azar, pero estoy seguro de que el número es alto. Pues lo mismo sucede con el cuerpo, que sea tu cuerpo no quiere decir que sepas escuchar todo lo que necesita y que seas consciente de todo lo que es capaz de hacer y ofrecerte. Básicamente porque no te han enseñado a hacerlo.

En nuestra sociedad la productividad, el esfuerzo, la belleza, el éxito y la constancia son algunos de los valores más aplaudidos y mantenerlos constantes implica renunciar por obligación a necesidades básicas que nuestro cuerpo pueda tener.

Aprender a aceptar tu cuerpo es un proceso que se inicia en los primeros meses de vida y termina en el momento que la vida acaba. El cuerpo cambia y lo que nos puede ofrecer cambia con él. Aceptar el cuerpo implica conocer sus posibilidades en cada momento, respetarlas y hacer de ellas nuestras herramientas básicas para sobrevivir en un entorno cambiante y tremendamente exigente.

Obligar a nuestro cuerpo a sostener situaciones que lo dañan, a ignorar las señales que nos lanza para mantener su productividad o a llevar a cabo acciones que lo ponen en riesgo no es el camino para la aceptación. Es como tener una bicicleta y querer hacer con ella un Dakar. Posible es, ahora, el estado en el que llegues a la meta puede no ser lo esperado. Aceptar el cuerpo es aceptar incondicionalmente las posibilidades y limitaciones que tiene en cada momento, respetarlas y atenderlas.

¿Cómo querer y cuidar tu cuerpo? 10 consejos esenciales

¿Cómo querer mi cuerpo?

Para llegar a querer algo es necesario primero que exista una interacción satisfactoria que permita vincularte de manera sana con aquello a lo que quieres. Que no podamos separarnos de nuestro cuerpo no significa que exista un vínculo sano y seguro, sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de opciones que se nos ofrecen para cambiarlo, dietas, rutinas de deporte, intervenciones quirúrgicas… ¿quiere decir esto que si quiero cambiar algo de mi cuerpo significa que no lo quiero? No, quiere decir que, si NECESITAS cambiar algo de tu cuerpo para empezar a aceptarlo, disfrutarlo y quererlo, es que no lo aceptas tal y como es y nada te garantiza que cambiarlo vaya a hacer que lo aceptes.

Cuando aceptas y quieres algo, eres consciente de hasta dónde puede soportar cambios y lo respetas. Cuando no aceptas algo y necesitas que cambie, lo fuerzas a sostener cambios que igual no puede soportar o lo apartas. El cuerpo no acepta la segunda opción, aunque insistamos en ello, y por lo tanto solo queda aprender a llevar a cabo la primera.

Llegar a querer tu cuerpo puede ser algo que nunca suceda, no porque sea imposible, sino por lo que te hayan hecho creer que es “querer tu cuerpo”. Es más que probable que alguna forma que ya tienes de cuidar y querer tu cuerpo te haga sentir una enorme culpabilidad y la evites, aunque la necesites. Eso no es porque esté mal, es porque crees que está mal.

Diez pasos para empezar a cuidar tu cuerpo

No existen recetas universales, ni consejos generales que hagan que una persona mejore la relación con su cuerpo. Las creencias son huesos duros de roer y tienen un tremendo poder sobre las decisiones que tomamos en relación con nuestro cuerpo.

Conseguir vivir el equilibrio entre las exigencias sociales y las necesidades de nuestro cuerpo para poder vivir satisfactoriamente en él no es fácil ni mucho menos un camino lineal, pero a continuación os comparto algunos ejemplos de cómo tratar el cuerpo que pueden ser el primer paso hacia ese equilibrio

  • Descansa y regálate momentos a la semana para no ser productivo.
  • Pon atención a tu alimentación y lo que tu cuerpo necesita atendiendo señales de hambre y saciedad. Aprende a escuchar antes a tu cuerpo que a todos los mensajes confusos sobre como deberíamos alimentarnos que invaden las redes.
  • Muévete. El cuerpo tiene un sistema muscular diseñado para el movimiento. No tienes que hacer crossfit o triatlón si no te gusta, pero un poco de movimiento tu cuerpo lo agradecerá.
  • Identifica pensamientos negativos sobre tu cuerpo y ponlos en duda. Esto puede ser cansado si la autocrítica es constante, pero prueba a empezar con uno o dos e intenta demostrarte si son 100% una verdad universal.
  • Réstale minutos de atención a esos pensamientos negativos sobre tu cuerpo. Trátalos como esa mosca que siempre revolotea en torno a la mesa, un pequeño movimiento de mano para que aparte y a seguir con lo tuyo hasta que vuelva. A veces te pueden llegar a desesperar, pero movimiento de mano y a seguir.
  • Revisa el contenido que consumes en redes. Que alguien te guste mucho o lo admires no hace que lo que diga u ofrezca sea bueno y válido para ti. Pon en duda los mensajes que recibes, al hacerlo te das un tiempo para valorar de acuerdo con tus propias necesidades, si eso que te están ofreciendo te irá realmente bien o no.
  • Evita la comparación. Parece fácil decirlo y que difícil es llevarlo a cabo, pero es que de verdad que no sirve de nada. Cada persona tenemos un cuerpo, un metabolismo y unos ritmos, comparar lo que ven los ojos sin información de lo que no ven, pero también existe, es tremendamente injusto para ambas partes y no aporta, ni aportará, nada.
  • Acepta que tu vida no va a cambiar porque lo haga tu cuerpo. La expectativa es que si y escucharás cientos de testimonios de lo feliz que es la gente cuando cambia X cosa de su cuerpo que no le gusta. Ponlo en duda, y más si el espónsor de este mensaje es una marca
  • El número de la báscula, el de tu altura, el de la talla de pantalón o camisa son solo eso, números. No les des un poder de modificar tu estado emocional. Si por ejemplo no te hace bien pesarte para llevar una rutina alimentaria respetuosa contigo, aunque algo dentro de tu cabeza te diga que necesitas saberlo, no lo hagas. Deja que hable tu cuerpo de lo que necesitas, no un número.
  • Pide ayuda profesional. No es necesario hacer un proceso de terapia semanal, puedes realizar consultas con profesionales de la nutrición, la psicoterapia, la medicina o la imagen personal que te ayuden a establecer una relación más compasiva y respetuosa con tu cuerpo.

Siempre se ha dicho que el cuerpo es un templo y la finalidad de un templo no es otra que construir un espacio seguro donde poder conectar con algo mucho mayor que no se puede medir, ni tocar. Tu cuerpo es el templo donde puedes conectar con tu bienestar, tu esencia y lo que da sentido a tu vida.

Y en este caso, sin templo no hay vida.

¿Cómo querer y cuidar tu cuerpo? 10 consejos esenciales